martes, 17 de mayo de 2011

Fundamentos del diseño. Wucius Wong. LA FORMA

2. Forma

La forma y los elementos conceptuales
Como fuera señalado, los elementos conceptuales no son visibles. Así, el punto, la línea o el plano, cuando son visibles, se convierten en forma. Un punto sobre el papel, por pequeño que sea, debe tener una figura, un tamaño, un color y una textura si se quiere que sea visto. También debe señalarse lo mismo de una línea o de un plano. En un diseño bi-dimensional, el volumen es imaginario.
Los puntos, líneas o planos visibles son formas en un verdadero sentido, aunque formas tales :como puntos o líneas son simplemente denominados puntos o líneas en la práctica.

La forma como punto
Una forma es reconocida como un punto porque es pequeña.
La pequeñez, desde luego, es relativa. Una forma puede parecer bastante grande cuando está contenida dentro de un marco pequeño, pero la misma forma puede parecer muy pequeña si es colocada dentro de un marco mucho mayor (fig. 4).


La forma más común de un punto es la de un círculo simple, compacto, carente de ángulos y de dirección. Sin embargo, un punto puede ser cua­cado, triangular, oval o incluso de una forma irre­gular (fig. 5).
Por lo tanto, las características principales del  punto son:
a) su tamaño debe ser comparativamente pe­queño, y 
b) su forma debe ser simple.


La forma como línea
 Una forma es reconocida como línea por dos ra­zones:
a)  su ancho es extremadamente estrecho;
b)  su longitud es prominente.
Una línea, por lo general, transmite la sensa­ción de delgadez. La delgadez, igual que la peque­ñez, es relativa. La relación entre la longitud y el an­cho de una forma puede convertirla en una línea, pero no existe para esto un criterio absoluto.
En una línea deben ser considerados tres as­pectos separados:
La forma total. Se refiere a su apariencia ge­neral, que puede ser descrita como recta, curva, quebrada, irregular o trazada a mano (figura 6a).
El cuerpo. Como una línea tiene un ancho, su cuerpo queda contenido entre ambos bordes. Las formas de estos bordes y la relación entre ambos determinan la forma del cuerpo. Habitualmente, los bordes son lisos y paralelos, pero a veces pueden ocasionar que el cuerpo de la línea parezca afilado, nudoso, vacilante o irregular (fig. 6b).
Las extremidades. Éstas pueden carecer de importancia si la línea es muy delgada. Pero si la línea es ancha, la forma de sus extremos puede convertirse en prominente. Pueden ser cuadrados, redondos, puntiagudos o cié cualquier otra forma simple (fig. 6c).
Los puntos dispuestos en una hilera pueden dar la sensación de una línea. Pero en este caso la línea es conceptual y no visual, porque lo que ve­mos es todavía una serie de puntos (fig. 6d).



La forma como plano
En una superficie bi-dimensional, todas las formas lisas que comúnmente no sean reconocidas como puntos o líneas son planos.
Una forma plana está limitada por líneas con­ceptuales que constituyen los bordes de la forma. Las características de estas líneas conceptuales, y sus interrelaciones, determinan la figura de la forma plana.
Las formas planas tienen una variedad de fi­guras, que pueden ser clasificadas como sigue:
a) Geométricas, construidas matemática­mente (fig. 7a). 
b) Orgánicas, rodeadas por curvas libres, que
sugieren fluidez y desarrollo (fig. 7b). 
c) Rectilíneas, limitadas por líneas rectas que no están relacionadas matemáticamente entre sí (fig. 7c).
d) Irregulares, limitadas por líneas rectas y curvas que no están relacionadas matemáticamente entre sí (fig. 7d).
e) Manuscritas, caligráficas o creadas a mano alzada (fig. 7e).
f) Accidentales, determinada por el efecto de procesos o materiales especiales, u obtenidas accidentalmente (fig. 7f).




La forma como volumen
La forma como volumen es completamente ilusoria y exige una especial situación espacial…

Formas positivas y negativas
Por regla general, a la forma se la ve como ocupante de un espacio, pero también puede ser vista como un espacio blanco, rodeado de un espacio ocupado.
Cuando se la percibe como ocupante de un espacio, la llamamos forma “positiva”. Cuando se a percibe como un espacio en blanco, rodeado por un espacio ocupado, la llamamos forma “negativa” (fig.8).


En el diseño en blanco y negro, tendemos a considerar al negro como ocupado y al blanco como vacío. Así, una forma negra es reconoci­da como positiva y una forma blanca como negativa. Pero tales formas no corresponden siempre a la realidad. Especialmente cuando las formas se penetran o interfieren entre sí (véase en este capí­tulo la sección sobre interrelación de las formas) ya no es fácil separar lo que es positivo y lo que es negativo.
La forma, sea positiva o negativa, es mencio­nada comúnmente como la “figura”, que está sobre un “fondo”. Aquí el “fondo" designa a la zona cercana a la forma o “figura”. En casos ambiguos, la relación entre figura y fondo puede ser reversible...

La forma y la distribución del color
Sin cambiar ninguno de los elementos en un di­seño, la distribución de colores dentro de un es­quema definido de colores puede adoptar una gran escala de variaciones. Pongamos un ejemplo muy simple. Supongamos que tenemos una forma que existe dentro de un marco y que podemos usar sólo blanco y negro. Se pueden obtener cuatro for­mas diferentes en la distribución del color:
a) Forma blanca sobre fondo blanco (fig. 9a).
b) Forma blanca sobre fondo negro (fig. 9b).
c) Forma negra sobre fondo blanco (fig. 9c).
d) Forma negra sobre fondo negro (fig. 9d).


 En el caso a) el diseño es totalmente blanco y la forma desaparece. En el b) tenemos una forma negativa. En el c) tenemos una forma positiva. En el d) el diseño es totalmente negro, y la forma de­saparece, igual que en el a). Desde luego, podemos tener la forma dibujada en negro dentro del a) y dibujada en blanco dentro del d) (fig. 10).


Si aumenta la complejidad del diseño, aumen­tan asimismo las diferentes posibilidades para la distribución del color. Para ilustrarlo nuevamente tenemos dos círculos que se cruzan entre sí dentro de un marco. En el ejemplo anterior teníamos so­lamente dos zonas definidas donde distribuir nues­tros colores. Ahora tenemos cuatro zonas. Utili­zando todavía blanco y negro, podemos presentar dieciséis variantes distintas en lugar de cuatro (fig. 11).



Interrelación de formas
Las formas pueden encontrarse entre sí de diferen­tes maneras. Hemos demostrado que cuando una forma se superpone a otra, los resultados no son tan simples como podíamos haber creído.
Ahora elegimos dos círculos y vemos cómo pueden ser reunidos. Escogemos dos círculos de la misma medida para evitar complicaciones inne­cesarias. Pueden distinguirse ocho maneras dife­rentes para su interrelación:
a) Distanciamiento.  Ambas formas quedan separadas entre sí, aunque puedan estar muy cer­canas (fig. 12a).
b) Toque. Si acercamos ambas formas, co­mienzan a tocarse. El espacio que las mantenía se­
paradas en a) queda así anulado (fig. 12b).
c) Superposición. Si acercamos aún más am­bas formas, una se cruza sobre la otra y parece es­tar por encima, cubriendo una porción de la que queda debajo (fig. 12c).
d) Penetración. Igual que en c), pero ambas formas parecen transparentes. No hay una relación
obvia de arriba y debajo entre ellas, y los contornos de ambas formas siguen siendo enteramente visi­bles (fig. 12d),
e) Unión. Igual que en c), pero ambas formas quedan reunidas y se convierten en una forma nueva y mayor. Ambas formas pierden una parte de su contorno cuando están unidas (figura 12e).
f) Sustracción. Cuando una forma invisible se
cruza sobre otra visible, el resultado es una sus­tracción. La porción de la forma visible que queda cubierta por la invisible se convierte asimismo en invisible. La sustracción puede ser considerada
como la superposición de una forma negativa so­bre una positiva (fig. 12f).
g) Intersección. Igual que en d). pero sola­mente es visible la porción en que ambas formas se cruzan entre sí. Como resultado de la intersec­ción, surge una forma nueva y más pequeña. Puede no recordamos las formas originales con las que fue creada (fig. 12g).
h) Coincidencia. Si acercamos aún más am­bas formas, habrán de coincidir. Los dos círculos se convierten en uno (fig. 12n).


Las diversas clases de interrelaciones deben siempre ser exploradas cuando se organizan for­mas dentro de un diseño.

Efectos espaciales en interrelaciones de formas
El distanciamiento, el toque, la superposición, la penetración, la unión, la sustracción, la intersec­ción o la coincidencia de formas: cada clase de interrelación produce diferentes efectos espaciales.
En el distanciamiento, ambas formas pueden parecer equidistantes del ojo, o una más cercana y otra más lejana.
En el toque, la situación espacial de ambas formas es asimismo flexible, como en el distancia­miento. El color desempeña un papel importante para determinar la situación espacial.
En la superposición, es obvio que una forma está delante o encima de la otra.
En la penetración, la situación espacial es un poco vaga, pero con la manipulación de colores es posible colocar una forma sobre la otra.
En la unión, las formas aparecen habitual-mente como equidistantes del ojo, porque se con­vierten en una forma nueva.
En la sustracción, igual que en la penetración, nos enfrentamos a una forma nueva. Ninguna va­riación espacial es posible.
En la coincidencia, solamente tenemos una forma si las dos anteriores son idénticas en figura, tamaño y dirección. Si una es más pequeña en ta­maño, o diferente de la otra en figura, en dirección o en ambas cosas, no habrá una coincidencia real y se producirán la superposición, la penetración, la unión, la sustracción o la intersección, con los po­sibles efectos espaciales ya mencionados.

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