domingo, 2 de octubre de 2011


Ejercicio 14: Retrato de medio perfil

La postura de medio perfil equivale a la mitad del rostro más un cuarto.


La nariz no es igual vista de medio perfil que de perfil. En la perspectiva de medio perfil, se ve tanto la punta como un lado de la nariz, y por eso parece mucho más ancha.
Los dos lados de la cara tienen una anchura diferente: uno es estrecho y el otro ancho.
El ojo de la mitad medio oculta es más estrecho (y su forma también varía) que el del otro lado. Cuarto, que la boca, desde el centro hasta la comisura, es más corta en el lado medio oculto y la forma diferente, que en la otra mitad.
Estas percepciones de rasgos que no se corresponden, no concuerdan con los símbolos memorizados de rasgos que casi siempre están dispuestos simétricamente a cada lado de la cara.

En el medio perfil, el eje central pasa por dos puntos: uno situado en el centro del puente de la nariz y otro en el centro del labio superior. La línea atraviesa por la mitad la forma de la nariz.
Observar, además la inclinación del eje central respecto de la vertical (técnica de control de ángulos con el lápiz). La línea del nivel de los ojos forma ángulo recto con el eje central.

Concentrar la atención en el espacio vacío generado por la unión de la punta de la nariz con la mejilla, espere hasta que pueda verla cla­ramente. NO tratar de dibujar la nariz o la mejilla, ayudará a resolverlo de manera correcta. Dibujar el contorno. Como se trata de un contorno com­partido, al hacerlo, se plasmará también el de la nariz.

Dentro de la forma dibujada arriba deberá incluirse el ojo con esa forma extraña que tienen los ojos en un medio perfil. Nuevamente, no lo dibujarlo directamente sino centrarse en los espacios que se forman alrededor.
La distancia que hay entre este ojo y el contorno de la na­riz es casi siempre igual a la anchura del ojo del lado cercano a usted. El error más común que cometen los principiantes al dibujar un retrato de medio perfil es situar el ojo demasiado cerca de la nariz, lo que descompagina el resto de las proporciones y puede echar a perder un dibujo. Asegurarse ver (determinar) la anchura de ese espacio y dibujarlo tal como se ve.

Tal como se muestra en la figura, puede seguirse el orden 1, 2, 3, 4, aunque cualquier otro también funcionará. Primero se plasma la forma que hay encima del ojo (1), luego las de los lados (2), en tercer lugar la del blanco del ojo (3) y finalmente, la que hay deba­jo (4). Intente no pensar en lo que está dibujando; limítese a refle­jar las formas, yendo siempre de la que está haciendo a la que está al lado.



Lo siguiente es la nariz. Comprobar en el espejo dónde se en­cuentra el contorno de las aletas de la nariz en relación con el vér­tice interno del ojo: trazar una línea vertical a partir del vértice in­terno del ojo que siga (o sea, que sea perpendicular a) el eje central.
No olvidar que la nariz es más grande de lo que uno cree.
Observar dónde se encuentra la comisura de la boca en relación con el ojo; luego, la línea que divide ambos labios y la curva que describe. Esta curva es importante para captar la expresión de la persona retratada.
Observar los contornos superior e inferior de los labios y recordar que la línea que forman suele estar poco marcada ya que no se trata de contornos reales o fuertes.
En el lado más alejado del rostro, observar las formas de los espacios que rodean la boca. Una vez más, fijarse en la curva exacta que des­cribe en ese lado la línea que divide los labios.
La oreja. Para aplicar en el medio perfil la regla nemotécnica que sir­ve para situar la oreja en los retratos de perfil, deberá introducir al­gunos ligeros cambios:
Perfil: Del nivel de los ojos a la barbilla = de la parte exterior del ojo al ex­tremo posterior de la oreja.
Medio perfil: Del nivel de los ojos a la barbilla = de la parte interior del ojo al ex­tremo posterior de la oreja.


La solución consiste, como es lógico, en dibujar exactamente lo que se ve, sin preguntarse el porqué de esto o aquello y sin cambiar las formas percibidas para que se correspondan con un conjunto de símbolos memorizados y almacenados. Cuando esté dibujando intente no nombrar los rasgos para sus adentros. De he­cho, debería intentar no hablar consigo mismo mientras lo hace

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